Jorge Satorre | Un tema moral moderno, decorar el agujero

Jorge Satorre
Un tema moral moderno, decorar el agujero

21 de abril – 29 de junio, 2017.

LABOR se complace en presentar Un tema moral moderno, decorar el agujero, la tercera exposición individual de Jorge Satorre en la galería.

El trabajo de Jorge Satorre se construye a partir de historias y narraciones que vinculan múltiples personajes y escenarios, buscando reivindicar las opiniones -en apariencia- no representativas como opiniones reveladoras de una verdad, de tal manera que las historias dejan de ser lineales parar derivar en nuevas lecturas. En ocasiones, la especificidad de cada uno de sus proyectos es determinada a partir de la colaboración del artista con expertos en diversos campos; y es a través de soportes como el dibujo y la escultura que Satorre convierte narraciones orales en registros visuales.

Para esta exposición, toma como punto de partida la historia del sitio en donde se encuentra actualmente LABOR. Satorre ubica la compra del terreno en 1946, siendo éste parte del Rancho de la Providencia conformado originalmente por minas de tepetate y arena. La casa original fue diseñada por el arquitecto Enrique del Moral y terminada en 1948, lugar en donde vivió durante treinta años. Casi seis décadas después fue vendida y modificada y se utilizó como despacho de arquitectura; posteriormente en el año 2009 se convirtió en galería.

El título de la exposición, Un tema moral moderno, decorar el agujero, proviene de Modern Moral Series [Temas morales modernos], una serie de imágenes satíricas que realizó William Hogarth basándose en la sociedad londinense de la primera mitad del siglo XVII. Jorge Satorre establece un juego de palabras al replantear la sátira novelesca en el espacio de la galería y empatarla con elementos que componen la exhibición.

La pieza principal de la muestra lleva a los espectadores a hacer un recorrido mental de la historia del espacio, en específico la zona del jardín original, que hasta hace relativamente poco se extendía hasta lo que ahora es la sala de exhibición y la bodega de la galería. Formalmente, la intervención consiste en un gran agujero cavado en el jardín. Los picos y palas utilizados en la excavación fueron fundidos y convertidos en sellos que se utilizaron para marcar patrones en las paredes y el fondo del agujero. Los sellos están inspirados en elementos del jardín: hojas, flores y huellas de los perros que habitan en el lugar. Del agujero estampado se obtuvo un vaciado de cemento (a manera de negativo) que se exhibe en el interior de la galería.

Otro de los elementos de la exhibición, se compone de una serie de pequeños filos colocados en los muros, obtenidos de herramientas de trabajo, cinceles, cuñas y picos. Existe la creencia en el gremio de los herreros, que estos trozos de metal confieren poderes si se ponen al rojo vivo en la fragua y se dejan enfriar en un vaso de agua. Así, al beber el líquido resultante, se solucionarían problemas de salud, sentimentales, laborales o de cualquier otra índole. Estos objetos (al igual que la acción de transformar una herramienta en elemento decorativo), forman parte de una serie de trabajos de Satorre en donde, en el ámbito del gremio artesanal y de los oficios, el trabajador se encuentra con situaciones anómalas que le hacen reconocerse como individuo en el producto de su trabajo y así darle la espalda al sistema en el que se inscribe su gremio.

Cada una de estas pequeñas piezas adquieren un aspecto funcional en la exposición al ser utilizadas como sostén de una serie de dibujos basados en situaciones vinculadas a la historia de la casa y elementos ficticios incorporados a escenas del proceso de elaboración del trabajo, algo recurrente en la obra de Satorre. Es así como el recorrido por el espacio de exhibición irá narrando por sí solo, los detalles e historias del pasado.