Artistas
Raphael Montañez O.
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Destruction Room
Destrucción de mobiliario y objetos extraños con participación de la audiencia
233.7 x 439.4 x 294.6 cm
1988

Monument to Buchenwald
Papel, lodo, zapatos quemados, pintura negra sobre soporte de madera
76.2 x 71.1 x 17.8 cm
1961

Orgy of Prayer
Velas, pintura negra y cartón prensado
83.8 x 91.4 cm
1960

Petrified Forest #1
Ciruelas secas clavadas en dos capas de cartón
1962

Physio-Psycho-Alchemy
1986

Nailed Marshmellows
Malvaviscos quemados clavados sobre base de madera
11.4 x 47 x 45.4 cm
Caja: 18.1 x 48.9 x 48.3 cm
1964

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C-Print Ralph Ortíz, Piano Destruction Concert, New York City, 1967
The Destructivist Manifesto, Ralph Ortiz
1957-1962 (Manuscrito, 4 páginas)
C-print: 25.3 x 20.3 cm
Destructivism. A Manifesto
26 x 21.6 cm
The Destructivist Manifesto
25.2 x 20.3 cm c/pág
2011

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C-Print, Piano Destruction, NYC, c.1967
Detalle # 11 Firmada al reverso
2011

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Vintage print: Destruction Theater, 1969, Hollywood, CA. at Ace Gallery
1969
Fotografía por Irwin Glaser
2011

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Vintage Print: Henny Penny Piano Destruction, New York City, 1967
2011

Piano destruction concert: Dada con Mama Instalación
Piano intervenido, hachas, madera, metal, plástico y sal kosher
Dimensiones variables
2014

Su trabajo, desde el campo artístico e intelectual, se ha centrado en la investigación y reflexión en torno a un tema de todos los tiempos: la vi-olencia y la destrucción implícitas a la humanidad. Como uno de los pioneros y representantes del destruction art dentro de las corrientes de vanguardia -y en el presente- se ha enfocado a revisar y propiciar múltiples niveles sensoriales a través de los cuales reconocer nuestros impulsos de agresividad o acciones destructivas.
El concepto de Ritual-theater ha sido importante desde principios de los sesenta en su producción. Consiste en la escenificación de la violencia a través de actos reales que apelan a emociones igualmente reales y en direc-to con una audiencia, es decir, la acción y la reacción que provoca en el público suceden simultáneamente. Este arte de destrucción representada por Montañez es la teatralización de una destrucción cotidiana, que vivimos en el día a día.
Dada con Mama es el concierto de piano y destrucción que presenta en Méxi-co por única vez, en el marco de esta exposición. Con esta pieza continua también con la línea de trabajo que se desprende de la espiritualidad de su pasado cultural ya que sus raíces Yaqui se relacionan con su proceso produc-tivo. El título proviene por un lado, de la cercanía de Dada con la idea de un espíritu colectivo y ritual cercano a la creación estética; a un montaje sacrificial que sucede en el presente y que reflexiona en torno a la actu-alidad promedio en la humanidad. Por otro lado, Mama alude a una influencia espiritual y elementos rituales cabalísticos a partir de la concepción y relación con el estado natural de las cosas. Estas acciones destruyen una estructura para regresarla a un estado primigenio, ya que se concibe la de-strucción como una reconciliación con lo natural.
Su trabajo no responde únicamente a un resultado visual. La instalación del piano destruido es la huella de toda la acción. La esencia de la obra con-siste en la demostración de un proceso de transformación. Estas acciones cor-responden a una mirada objetiva sobre el individuo mismo y los aspectos más arcaicos de su condición, ya que para Raphael Montañez Ortiz toda forma de comunicación en las sociedades está expuesta a un mayor nivel de contención y control.

Bio

Nueva York, Estados Unidos, 1934.
Vive y trabaja en Nueva Jersey, Estados Unidos.

Ritual, coincidencia, dualidad, trascendencia, humanismo, actuación, gesto, religión e historia son sólo algunos de los temas que el artista ha abordado a través de sus obras. Desde el comienzo de su carrera, tal vez su preocupación más importante fue la práctica vanguardista. Trabajó en los márgenes de la producción cultural, creando el arte de objetos no artísticos, como los artículos domésticos, que desecharía en un proceso de (de)construcción. Aunque estaba interesado en movimientos vanguardistas como Dada y Fluxus, las lecturas en psicología y antropología lo influyeron más y actuó como el vínculo entre su primera serie de hallazgos arqueológicos y su interés por las percepciones de la mente inconsciente.

Ortiz incorporó elementos indígenas al proceso de deconstrucción, subrayando su conciencia de la práctica cultural indígena y sus posibilidades como modelo para la estética contemporánea. En la creación de sus primeras obras cinematográficas a partir de finales de los años 50, él corta una película en pedazos mientras que canta. Colocando los pedazos en una bolsa de la medicina, él entonces arbitrariamente quitó cada pedazo y los empalmó juntos en una manera totalmente al azar. En su trabajo cinematográfico de principios de los 80, el artista utilizó un ordenador Apple conectado a un reproductor de discos láser. Rascó el disco láser, creando una imagen tartamudeante y una desconexión entre el tiempo y el espacio.

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