Artistas
Irene Kopelman
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77 Colors of a Volcanic Landscape
Lápiz sobre papel
30 x 30 cm
2016

Hace unos siglos, el arte y la ciencia no eran campos tan diferentes y tan distintos como los conocemos hoy en día. Tenían muchos puntos de correlación y convivencia. Este proyecto entrelaza una variedad de tales puntos; Por un lado, la tradición que proviene del dibujo y el examen de la naturaleza a través de las cuentas de viajes, por otro lado y estrechamente relacionadas con él, el estudio del color que se llevó en el área de la ciencia, con el fin de comunicar y describir sus descubrimientos.

77 Colors of a Volcanic Landscape
Óleo sobre tela
200 x 200 x 2 cm
2016

Hace unos siglos, el arte y la ciencia no eran campos tan diferentes y tan distintos como los conocemos hoy en día. Tenían muchos puntos de correlación y convivencia. Este proyecto entrelaza una variedad de tales puntos; Por un lado, la tradición que proviene del dibujo y el examen de la naturaleza a través de las cuentas de viajes, por otro lado y estrechamente relacionadas con él, el estudio del color que se llevó en el área de la ciencia, con el fin de comunicar y describir sus descubrimientos.

50 metros de distancia o más
Acuarela sobre papel
2010

En el transcurso de 26 días, Kopelman documentó el paisaje antártico enfrentándose todo el tiempo a las inclemencias del frío, la lluvia y la nieve. Las dimensiones del barco, sus constantes movimientos y las extremas condiciones climáticas pasaron a formar parte integral de su trabajo. Sus observaciones de los territorios de la Antártida fueron registradas en una serie de dibujos a lápiz y pequeñas acuarelas que se exhiben en varias vitrinas, similares a las que encontramos en museos de ciencias naturales para mostrar fósiles y especímenes raros.

Durante el viaje, Kopelman se sorprendió ante la naturalidad del paisaje de la Antártida que tan bien se prestaba a la pintura; la luz y las sombras, la sutileza de la gama de blancos y azules, todo parecía como si ya hubiera encontrado su expresión en un lienzo. A su regreso al estudio, produjo varias pinturas en óleo de gran escala que representan una parte central de la exhibición. Estos trabajos, así como gran parte de su obra, entran en un diálogo con la tradición de la pintura Romántica paisajista, intentando localizar alguna esencia o sensación más allá del dominio de lo visible.

Siguiendo los pasos de los artistas viajeros y naturalistas de los siglos XVIII y XIX, Kopelman produce el de un territorio poco documentado para que otros lo observen, incorporando su propia experiencia. Aunque el descubrimiento de la Antártida fue contemporáneo a la invención de la fotografía moderna, la percepción del paisaje de Kopelman está mediada, no sólo por fotos que ella ha visto, sino también por las tradiciones pictóricas, desde las representaciones científicas del naturalista alemán Alexander von Humboldt hasta los paisajes expresionistas de Monet.

50 metros de distancia o más
Óleo sobre tela
200 x 415.5 x 5 cm
2010

En el transcurso de 26 días, Kopelman documentó el paisaje antártico enfrentándose todo el tiempo a las inclemencias del frío, la lluvia y la nieve. Las dimensiones del barco, sus constantes movimientos y las extremas condiciones climáticas pasaron a formar parte integral de su trabajo. Sus observaciones de los territorios de la Antártida fueron registradas en una serie de dibujos a lápiz y pequeñas acuarelas que se exhiben en varias vitrinas, similares a las que encontramos en museos de ciencias naturales para mostrar fósiles y especímenes raros.

Durante el viaje, Kopelman se sorprendió ante la naturalidad del paisaje de la Antártida que tan bien se prestaba a la pintura; la luz y las sombras, la sutileza de la gama de blancos y azules, todo parecía como si ya hubiera encontrado su expresión en un lienzo. A su regreso al estudio, produjo varias pinturas en óleo de gran escala que representan una parte central de la exhibición. Estos trabajos, así como gran parte de su obra, entran en un diálogo con la tradición de la pintura Romántica paisajista, intentando localizar alguna esencia o sensación más allá del dominio de lo visible.

Siguiendo los pasos de los artistas viajeros y naturalistas de los siglos XVIII y XIX, Kopelman produce el de un territorio poco documentado para que otros lo observen, incorporando su propia experiencia. Aunque el descubrimiento de la Antártida fue contemporáneo a la invención de la fotografía moderna, la percepción del paisaje de Kopelman está mediada, no sólo por fotos que ella ha visto, sino también por las tradiciones pictóricas, desde las representaciones científicas del naturalista alemán Alexander von Humboldt hasta los paisajes expresionistas de Monet.

Lianas
Lápiz sobre papel
21 x 29 cm
2012

Las lianas forman una presencia interesante en el bosque tropical, que está literalmente en todas partes. Una vez que empiezas a comprender mejor este ecosistema, te das cuenta de que estas lianas son muy complejas y no necesariamente una presencia suave a su entorno. En mi primer viaje a la selva creí que las lianas eran responsables del "lío visual" de este paisaje.

Forest Windows
Gouache sobre papel
18 x 24 cm
2012

The Manu Learning Center. Estoy aquí. ¿Qué significa escribir estas palabras? Es hermoso aquí, y aterrador al mismo tiempo. ¿Esta experiencia, afectiva e imposible de describir, pertenece exclusivamente a la naturaleza? O debo preguntar: ¿Cuál es el atractivo exclusivo de la naturaleza, en la medida en que siempre me siento atraída por estos paisajes, incluso más allá de mi deseo de dibujar?

Forest Windows
Vista de instalación
2012

Esto es una papa
Lápiz sobre papel. Serie de 18 dibujos
21 x 30 cm
2011

Este proyecto fue algo en lo que pensé a lo largo de muchos años en que un amigo peruano, hablando de mi trabajo de manera tangencial y asociativa, me habló de un hombre en Perú que el pueblo llama "el Rey de la Patata"; Es un anciano que ha pasado toda su vida cultivando la mayor variedad posible de patatas.

Comenzó a relacionar mi trabajo con la historia de las patatas por la forma en que representan un número infinito de formas -y mi evidente preocupación por ellas-, así como las formas que a veces parecen más relacionadas con las formas geológicas que a lo que se podría imaginar una 'patata' a ser. Lo único que pude averiguar sobre el Rey de la Patata, Leonardo Timoteo Salcedo, era de un artículo en un periódico donde vagamente indicaba su lugar de residencia.

Esto es una papa
Acuarela sobre papel
21 x 30
2011

Este proyecto fue algo en lo que pensé a lo largo de muchos años en que un amigo peruano, hablando de mi trabajo de manera tangencial y asociativa, me habló de un hombre en Perú que el pueblo llama "el Rey de la Patata"; Es un anciano que ha pasado toda su vida cultivando la mayor variedad posible de patatas.

Comenzó a relacionar mi trabajo con la historia de las patatas por la forma en que representan un número infinito de formas -y mi evidente preocupación por ellas-, así como las formas que a veces parecen más relacionadas con las formas geológicas que a lo que se podría imaginar una 'patata' a ser. Lo único que pude averiguar sobre el Rey de la Patata, Leonardo Timoteo Salcedo, era de un artículo en un periódico donde vagamente indicaba su lugar de residencia.

Looking at Trees
Acuarela sobre papel
57.5 x 76.5 cm
2008

En esta ocasión, Kopelman vuelve a fijar su mirada en los glaciares, como lo hizo en su primera exposición 50 metros de distancia o más (2010), pero esta vez también entendiendo su relación con las avalanchas. Si su primer encuentro en 2010 se trataba de una confrontación directa con el paisaje y la reflexión sobre el intento de representarlo, en esta ocasión la relación con los glaciares está filtrada por el vínculo de la artista con los científicos a quien acompañó durante sus viajes, así como la comprensión de sus métodos y por ende de estos ecosistemas.

El origen del paisaje como algo bello, digno de ser representado, podríamos decir que se remonta al siglo XVI con las pinturas de Joaquim Patinir. Posteriormente se ve enaltecido en los siglos XVIII y XIX, cuando los artistas se atreven a abandonar sus estudios para salir, por fin, al encuentro con el exterior y lo que les rodea, a dibujar ‘al natural’.

Radiolarias
Tinta japonesa sobre papel
30 x 40 cm
2012

Pinturas basadas en una colección de micro fósiles traídos de la placa antártica después de la expedición de Terra Scott de Robert Scott de 1910.

The Levy's Flight
Dibujos y piezas de cerámica
Medidas variables
2009

El Levy's Flight es una instalación que tomó forma tras una visita de investigación al Parque Nacional de los Volcanes Hawai'i en octubre de 2008. Durante la visita realicé una serie de dibujos, bocetos para una serie de esculturas y un gran número de fotografías. De vuelta en el estudio, el material fue sometido a una serie de filtros conceptuales hasta llegar a la forma en que se presentó en el Montehermoso. Todas las piezas tenían como punto de partida elementos de ese paisaje.

Bio

Córdoba, Argentina, 1974.
Vive y trabaja en Ámsterdam.

Irene Kopelman concibe su trabajo dentro de la noción de “modelos”. Usa este término para hablar de ese instante de materialización entre el proceso del pensamiento y la palabra que resulta. La artista se inspira este concepto, que es usado por la mayor parte de las disciplinas del conocimiento. Muchas áreas de estudio generan modelos con la finalidad de permitir el acceso a, y consecuentemente organizar el mundo (Por ejemplo, los modelos astronómicos de planetas, los modelos químicos que representan los átomos, modelos arqueológicos que recrean civilizaciones perdidas, e incluso los modelos abstractos, no formales, como en el caso de modelos matemáticos o económicos).

Kopelman desea hacer evidente que es imposible encerrar la complejidad de las cosas en categorías y divisiones estrechas: Durante el siglo XIX, un proyecto científico necesitaba forzar que las cosas entraran a ciertas categorías para poder visualizar las reglas a las que responden, y así organizar el mundo en un sistema lógico. Este proceso fue fundamental para esquematizar nuestra manera de mirar las cosas y simplificarla al extremo, pasando de largo cualquier singularidad. La artista intenta reabrir la categoría de similaridad y, por medio de representaciones, espero hacer evidente la complejidad de lo aparentemente categórico.

La obra de Kopelman explora el vínculo entre dos fuentes: el contacto directo con un paisaje y el contacto mediado con éste a través de las colecciones de museos. Su interés es buscar una manera de reunir estos elementos, trabajando en generar una narrativa que emergerá cuando coexistan todos estos elementos. La dinámica de la diferencia y la repetición es un eje central de mi trabajo.

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Exposiciones
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